Historia de la gripe

Historia de la gripe

LA GRIPE DE 1918

Fue la epidemia más devastadora de la historia y extendida en 1918 al final de la Primera Guerra Mundial, por los países de Europa en conflicto y por último en España que, al no estar involucrada y no ejercer la censura de guerra, era el único país que informaba de la gripe por lo que al resto del mundo le parecía que era el único país afectado, denominándola «la gripe española».

La enfermedad empezó en EEUU en 1917 donde ya había una tasa de mortalidad por gripe 200 veces superior a la habitual. En marzo-abril de 1918 todos los campamentos de soldados habilitados para el envío a Europa estaban infectados, enfermando y muriendo en la travesía en

barco, pero el presidente Wilson dio prioridad a la guerra y no detuvo el envío de 1.500.000 soldados que hubiera evitado la propagación de la epidemia en Europa y luego al resto del mundo. Al final Alemania firmó el armisticio al tener su ejército más de un millón de soldados enfermos. Esta guerra no causó la gripe, pero sí contribuyó a su propagación con la modernización del transporte, que posibilitó numerosos viajes de combatientes, agravado por la debilidad de los soldados por la tensión del combate, la mala salubridad y los ataques químicos.

La pandemia mató en un solo año a 50 millones de personas que, según estimaciones actuales, fueron hasta 100 millones en total. En EEUU murieron 675.000 personas y en el Reino Unido 250.000. En España, entre mayo 1918 y abril 1919, a pesar de los adelantos en higiene y servicios sanitarios, se infectó el 40 % su población y hubo

200.000 muertes (el 1 %). Ahora, ese 1% serían 473.000 personas, diez veces más que los fallecidos hasta ahora por Covid19 en 2019- 20.

Se la llamaba «gripe de los tres días», porque era lo que se tardaba en morir después de padecer los primeros síntomas. Además de las víctimas habituales de niños y ancianos, afectaba también a jóvenes y adultos con buena salud, pues al tener un mejor sistema inmunitario tenían una reacción más fuerte. También afectaba a animales, como cerdos, perros y gatos. Aparte de sangrar a los pacientes y atiborrarlos a Aspirinas, las medidas para combatir el contagio eran los desinfectantes, la higiene personal, el uso de mascarillas, el aislamiento y los limites a las reuniones.

En 1918 solo había vacunas contra la viruela, la rabia, la fiebre tifoidea, el cólera y la peste. La vacuna de la gripe no llegó hasta 1940, con el ejército de EEUU en la 2ª Guerra Mundial que querían evitar la pandemia que padecieron en la 1ª Guerra.

Aún sin vacunar a la población, en la primavera de 1919 la gripe desapareció tan rápidamente como había empezado, entre otras razones por estar la mayoría de los supervivientes inmunizados de manera natural. Desde entonces, las vacunaciones masivas y constantes contra la gripe no han logrado ni erradicar la enfermedad, ni evitar que se repita una pandemia como la de hace un siglo.

EL ESPEJISMO DE LAS VACUNAS

En España la «gripe española» (marzo 1918 – mayo 1919) fue, proporcionalmente, diez veces más mortífera que la del Covid-19. Sin existir todavía la vacuna y sin apenas medidas sanitarias, la pandemia desapareció tan repentinamente como empezó, entre otras razones por estar la mayoría de los supervivientes inmunizados de manera natural. Desde entonces, las vacunaciones masivas y constantes contra la gripe no han logrado ni erradicar la enfermedad, ni evitar que se repita una pandemia como la de ahora.

En general, las vacunas aparecen cuando la extensión de la epidemia está ya muy disminuida (Gráfico 1), lo que permite atribuir este lento descenso a los efectos de las campañas de vacunación. Igual que está sucediendo ahora con el Covid, que en febrero bajó de golpe hasta casi desaparecer (Gráfico 2), cuando apenas había empezado a vacunarse a la población. (Gráfico 3)

En los 10 últimos años las autoridades sanitarias han tenido que ir reduciendo las vacunaciones de la gripe ante el aumento de infecciones (Gráfico 4) causadas precisamente por estas vacunaciones masivas.

LA GRIPE EN ESPAÑA

La vacuna del coronavirus curará el coronavirus, como la vacuna de la gripe cura la gripe.

El gráfico habla por sí solo. Se ve la similitud en la evolución de los casos de gripe y la implantación de la vacuna. A más vacunas, más infectados y al contrario. La gripe y su vacuna van cogidas de la mano, por lo menos en los últimos 24 años.

España cuestiona muy poco la vacunación, es el segundo país más vacunado de gripe en la Unión Europea (en personas de + 64 años, que suponen más de la mitad del total de vacunados de la gripe).

LA VACUNA DE LA GRIPE

La epidemia de gripe («influenza» en inglés) es un padecimiento propio del frío del otoño e invierno y pueden estar implicados en nuestras mucosas más de 50 virus diferentes. Solamente en un 25% se confirma la presencia de los virus clasificados por la OMS en los tipos A, B, y C. Por lo tanto, desde 1971 se utiliza una vacuna que no es útil en el 75% de las ocasiones.

Las personas menores de 50 años que se vacunaron contra la gripe estacional en 2008, tuvieron en la pandemia de gripe del año siguiente el doble de posibilidades de contraer la enfermedad. En cuanto a las diferentes vacunas anteriores en 2009, como las posteriores (fabricadas a marchas forzadas), son ineficaces en todas las edades, aumentan la presencia de virus y provocan mayor incidencia de la gripe en la comunidad.

Una persona nacida en 2017 puede recibir unas 70 – 80 vacunas contra la gripe en el transcurso de su vida, con lo cual su efectividad disminuye con estas vacunaciones repetidas, que embotan la respuesta de sus anticuerpos. Además, las personas vacunadas contra la gripe también son más susceptibles a otras cepas de gripe e infecciones respiratorias graves.

Ver el artículo completo en la Web de la organización Childrens Health Defense (Defensa de la Salud Infantil), principal grupo estadounidense anti-vacunas fundado y presidido por Robert F. Kennedy en 2016.

Los médicos que han recomendado vacunarse y las autoridades sanitarias que han decidido gastar grandes cantidades de dinero en estas campañas estarán deseando ver beneficios, por lo que no son imparciales a la hora de medir la eficacia y los resultados de la vacuna.

La prestigiosa revista The Lancet, publicó ya en 2005, que era evidente que no funcionaba la vacuna de la gripe, pues no reducía el contagio, ni las complicaciones serias, ni los ingresos hospitalarios o la mortalidad en niños. Y sin embargo en EE.UU. y Canadá ya han comenzado a vacunar a niños menores de 2 años contra la gripe. Lo que vemos cada año como gripe es causado por 200 a 300 agentes diferentes, y sólo existe una vacuna contra dos de ellos. Simplemente no tiene ningún sentido.

Aunque las vacunas existen para combatir la propagación de la enfermedad, si un vacunado coge la gripe, los defensores de la vacuna dirán: “Menos mal que te has vacunado, que si no habrías cogido una gripe más fuerte, con más complicaciones, te hubieran hospitalizado e incluso tal vez hubieras muerto”. Otra excusa valida también sobre todo si el vacunado muere: “era un proceso respiratorio muy parecido a la gripe, pero no era una gripe auténtica”. O bien: “es que esta vacuna le protegía sólo del ataque de dos virus de la gripe y le ha debido atacar algún otro”. Ya sabemos lo fácil que es confundir el deseo con la realidad. Las vacunas están siendo usadas como un arma ideológica.

VACUNAS DE LA GRIPE Y DEL COVID-19*

Primum non nocere (Lo primero es no hacer daño). Hipócrates. 460-370 A.C.

Hay 6 familias de virus la gripe: Influenzae A, B, C… Coronavirus 1, 2… y 4 familias menos frecuentes, en total unos 200 tipos de virus. Hay 2 tipos de vacuna del coronavirus: Vacunas con vector ARN viral recombinante (AstraZeneca, Jhonson, Reig Jofre y Sputnik V) dosis de 3 a 9€ y Vacunas con ARNm (Pfizer, Moderna y BioNTech) dosis de 20€.

La vacunación generalizada del coronavirus hará permanente las epidemias de gripe en ambos hemisferios. Cambiará las cepas de los virus de la gripe y del coronavirus y hará emerger nuevos virus que estaban silenciosos. La vacunación no cortará la transmisión, sino que la aumentará.

La respuesta entre la población vacunada será negativa en la 1/4 parte de los vacunados y si la respuesta fuera positiva su memoria sería de solo unos 3 meses.

Habrá un incremento de la morbilidad y mortalidad por gripe en jóvenes y sobre todo en las residencias de mayores y aumentarán las complicaciones en las personas de riesgo.

En los 350 millones de europeos, la población mayor y de riesgo supone un 20%. (70 millones) que serán vacunados en la temporada 2020-2021 y se estima que esta vacunación causará 280 muertos y que a 7.000 – 70.000 personas les producirán choque anafiláctico, asma bronquial, intolerancia digestiva, dermatitis, etc. Las vacunas de la Gripe y covid-19 están contraindicadas, de manera absoluta, en casos de preconcepción, embarazo, alergias, asma, inmunodeficiencias, insuficiencia renal y puede interferir con el fármaco Sintrom y similares.

Resolución 2361 (27 ene 2021) del Consejo de Europa sobre la vacunación covid-19:

– La vacunación no es obligatoria y que no se debe presionar a nadie para que se vacune si no desea hacerlo por sí mismo.

– No discriminar a nadie por no estar vacunado.

– Informar sobre la seguridad y los posibles efectos secundarios de las vacunas.

– Hacer público el contenido de los contratos del gobierno con los productores de vacunas.

Los profesionales sanitarios que no quieran vacunar a sus pacientes de la gripe y del covid-19 podrán acogerse a la Objeción de conciencia, amparada por el Código Deontológico del respectivo Colegio Profesional.

El personal sanitario, social y docente, los que precisen salir de viajes, firmar un contrato, pedir ayudas sociales, los mayores de 65 años y usuarios de residencias que no quieran vacunarse podrán utilizar una de estas 4 alternativas: 1. Cuestionario prevacunal, 2.

Consentimiento Informado, 3. Certificado Médico de Contraindicación,

4. Documento de Daños y Responsabilidad Médica y Administrativa. Consultar el «Manual de resistencia ante la posible obligatoriedad de la vacunación en España» https://vacunacionlibre.org/manual-de- resistencia

* Resumen del artículo «De las vacunas de la gripe influenzae y del coronavirus» del PRIMUM NON NOCERE, boletín electrónico de la Liga para la Libertad de Vacunación, nº 9, mayo 2021. https://vacunacionlibre.org/publicaciones-y-videos/primum-non- nocere/primum-non-nocere-09.html

LA VIRUELA. Mito y realidad

La enfermedad más devastadora que alteró el curso de la historia y causó la desaparición de civilizaciones enteras.

La viruela se originó en la India y Egipto hace 3.000 años. Se extendió al resto de los continentes por las rutas comerciales. Con la colonización llegó a América y tuvo su mayor incidencia y mortalidad en el mundo entre los siglos 17 al 19.

VARIOLACIÓN

La variolización o inoculación de la viruela es un procedimiento popular que se aplicaba como prevención de la enfermedad antes de la invención de la vacuna; mediante una incisión en la piel del infectado se aplicaba polvo de costras de viruela y se cerraba luego, dejando al infectado aislado hasta que la enfermedad le atacara de manera leve y lograr su recuperación, así adquiría inmunidad natural y se conseguía con ello reducir la mortalidad en la población.

En China este método existía desde el siglo 10 y se transmitió a Oriente próximo. En 1717, después de haberlo visto en Constantinopla, se practicó entre la nobleza de Gran Bretaña, se extendió al resto de Europa y alcanzó un éxito rotundo en Francia. Éxito que no fue suficiente para

evitar la oposición de la clase médica, contraria a un procedimiento en el que no participaban.

VACUNACIÓN

Una vacuna es una preparación del microorganismo que genera inmunidad frente a una enfermedad mediante la estimulación de anticuerpos que reconocerán posteriormente al agente infeccioso. La variolación y la vacuna comparten el mismo fundamento teórico; el primero utiliza formas debilitadas o muertas del virus y la vacuna lo hace con virus vivos.

Los clérigos creían que la vacuna no era cristiana porque tenía un origen animal lo que retrasó su aparición hasta 1774 cuando, en Inglaterra, investigadores probaron con éxito una vacuna contra la viruela, y 24 años más tarde, en 1798, el británico Jenner aplicó su primera vacuna y al poco tiempo empezaron los primeros planes de vacunación.

Los que no creían en la seguridad y la eficacia de la vacuna de la viruela, por los numerosos y graves efectos adversos causados entre la población vacunada (cada 1.000 personas vacunadas, una sufriría encefalitis, meningitis o epilepsia), crearon en Inglaterra la Liga Antivacunación y la Liga contra la vacunación obligatoria, consiguiendo en 1898 una Ley que eliminaba las penalizaciones, y creaba al “opositor consciente” que ofrecía a los padres de familia un Certificado de exención.

En 1967 la OMS creó un amplio programa de vacunación para erradicar la viruela pues todavía quedaban 15 millones de infectados en el mundo, hasta conseguir en 1980 hacer desparecer por completo la enfermedad que cien años antes había matado a 500 millones de personas. Rusia y EEUU, en lugar de destruir los virus vivos existentes en los laboratorios, los conserva. Este último, con la excusa de la amenaza del bioterrorismo, almacena millones de vacunas contra la viruela que inocula a ciertos militares y civiles.

La vacunación de la viruela empezó en Europa en 1800, pero tras 70 años de vacunación, no pudo evitar una epidemia devastadora de viruela, no reduciéndose los fallecimientos hasta 1900. Y no fue hasta la década de 1950, tras 150 años de vacunaciones masivas en el mundo, cuando comenzaran a incidir de manera efectiva en la enfermedad, fundamentando así el mito de ser uno de los mayores éxitos de la Medicina: ser la única enfermedad infecciosa erradicada en su totalidad en el mundo gracias a la vacunación, cuando la realidad es que la enfermedad venía determinada por la pobreza, la falta de higiene y las malas condiciones de vivienda y trabajo y, al igual que otras enfermedades infecciosas, lo que hizo disminuir y hacerla desaparecer fueron las mejoras en las condiciones de vida conseguidas por la lucha de la clase trabajadora.

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